martes, 17 de mayo de 2011

La noticia puede envejecer; la historia no… Collera Vento, utopía, cuento, o realidad.



La noticia puede envejecer; la historia no… Collera Vento, utopía, cuento, o realidad.
No me extraña de Collera Vento nada de lo que vi en el programa televisivo “Las Razones de Cuba”, transmitido en la noche de hoy 28 de marzo de 2011.
Ya venia trabajando intensamente por abordar la Confederación Masónica Internacional CMI, campaña esta, en la que, en varias ocasiones, en diferentes talleres en los que desarrollaba las convocadas “Tribunas Masónicas”, en paralelo a las “Tribunas Abiertas del Estado”, hacia referencia a como era de su interés lograr llegar hacer su presidente, cosa esta que llamaba la tensión, pues de la forma en que estimulaba el conversatorio era fácilmente ver que detrás se fraguaba una doble intencionalidad que nada tenia que ver con la masonería.
La crisis de la masonería desatada bajo el periodo de mandato en la Gran Logia de Cuba de A.L. y A.M. Por José Manuel Collera Vento, en el 2003, y luego de la utilización, manipulación y control desde su posición como Gran Secretario de la misma; posterior a su mandato de tres años y basada en la prepotencia enmascarada, el “cisma” y el “adulterio” de las “layes masónicas”, que convertían a las “Sesiones de Alta Cámara” semestrales y anuales en verdaderos “Coliseos romanos”, y donde los “representantes de logias” a la “Alta Cámara”, Maestros Masones, se enfrentaban para desgarrar toda la impotencia y el temor que tan astuto y preparado cirujano de la discordia y la farsa, hacia prevalecer impunemente; y que para legado de la historia masónica terminaban con la aprobación casi unánime de todos los allí presente aun manipulando temas que no habían sido tratados en Sesiones.
Fue por ese tiempo en el que llamó a los masones de Cuba -“incultos y de butaca” (en la Tribuna efectuada en la Respetable Logia Hijos de Marte), -“muy numerosos; pero con poca maldad” (en la Tribuna efectuada en la Respetable Logia Caballeros del Sol), y se atribuyó este honor de ser astuto y tener maldad.
El Arco Real, su atrevido vuelco a permitir sin el consenso de la Alta Cámara en la Gran Logia, definieron un tanto hasta donde le era permitido violar las leyes controladas por el Estado y su Registro de Asociaciones, antes controlado por el Ministerio del Interior y en la actualidad por el Ministerio de Justicia; quienes dieron riendas sueltas a cuanta intransigencia y maniobrabilidad el “ilustre hermano” proyectaba y ganaba terreno.
No falto la pronunciación de varias logias del país que hicieran disímiles observaciones, llamamientos y reclamaciones legales ante la “Gran Logia” y en la “Alta Cámara” en términos económicos, de leyes y procedimientos según la “Legislación Masónica”, pero la impunidad del hermano cobraba fuerza y resquebrajaba el organismo masónico.
¿Martí Masón? Silenció y calló el tejido de lo que se gestaba dentro de la masonería, siendo detenidos y apresados masones dentro del grupo de los 75 en la llamada “Primavera Negra” del 2003 por discernimiento con la política del Estado Cubano.
El fundamento, tras una campaña estimulada hacia la libertad del género y dando el dativo igualitario en este sentido a la mujer; provocó no muchas interrogantes entre los objetivos más evidentes de apagar el brillo de la luz del Oriente Masónico en Cuba, al promover, financiar y desarrollar una corriente femeninista masónica paralela a la legendaria masonería antigua libre y aceptada, y rompiendo con los antiguos limites masónicos escalando, sinuosamente en la comercialidad de la masonería cubana como un modo de desvalorización Moral y Ética de la institución.
Collera Vento se desvinculó de la vida pública en la medicina para hacerse un funcionario público en las humanidades que la augusta institución masónica ofrece.
Utilizó la masonería para tratar de lograr fines económicos manipulados por la doble moral. Debatía en logias temas libres para medir cuan profundo podría estar el descontento y la opinión del mundo masónico en Cuba con referencia a la fragmentación de este organismo. Volcó al conflicto, ramificación y proliferación de la segmentación de la masa masónica, dentro y fuera de Cuba, aparentando todo lo contrario. Creo conflictos dentro de los diversos cuerpos masónicos y paramasónicos en igual sentido, limitando a los masones de participar en eventos propiamente masónicos, donde los que menos eran representados eran los masones cubanos. Un ejemplo de ello lo fue el 150 Aniversario de la creación de la Gran Logia de Colón y las Indias Occidentales en Santiago de Cuba (1859), evento este que fue celebrado en la Ciudad de La Habana desde el 2 al 5 diciembre de 2009, donde el hospedaje, la acreditación y el Tur-masónico, no estaba accesible a la economía y sobrepasaba los salarios del masón cubano; por lo que también 60.00 cuc diarios por los cuatro días de la festividad, en otra de las ofertas, sumaban una cifra nada accesible a tan honorable evento masónico.
Los Muy Respetables Grandes Maestros Arnaldo Padrón, Osmundo Cabrera y el actual Ramón González, a pesar de Collera Vento haber estado bajo tratamientos de ley, no dejaron de seguir la línea de trabajo diseñada y estructurada por el astuto V:H: José Manuel Collera Vento, quien aún, manipulaba los cordeles de la plomada, descorrigiendo la escuadra y el compás para sumirse en el falso camino de la imperfección humana.

¿Qué es la masonería en Cuba?
En la segunda edición notablemente aumentada de Emilio Roig de Leuchsenring: “LA GUERRA LIBERTADORA DE LOS TREINTA AÑOS”, en el capitulo 13, dedicado a la masonería y bajo el título: “LA MASONERÍA, CRISOL DE LA REVOLUCIÓN LIBERTADORA CUBANA”, el excelso historiador refiere en las páginas 109, 110, 111, 112 y 113:
(… En la lucha por una Cuba mejor, nueva, estable, grande, próspera y feliz, la Masonería ha sido la pionera de la cultura y de la libertad, imparmente, sin posible parangón con institu­ción alguna,
Para expresar de modo cabal en brevísimas palabras lo que representa la Masonería entre nosotros, basta decir que sin mencionarla, una, y otra, y mil y mil veces, no puede escribirse la historia de la cultura y de la libertad en Cuba.
Masonería y cultura, masonería y libertad, marchan siempre unidas en nuestra patria.
Cuando el ejército y la armada ingleses se apoderaron en 1762 da la que hasta entonces, y durante tres siglos, sólo fue factoría, con los propios conquistadores británicos, surge la ma­sonería, o según la gráfica frase del historiador masónico Fran­cisco de Paula Rodríguez, "por primera vez, brilló en Cuba la luz; de la masonería"; y se arraiga y extiende paralelamente a toda actuación progresista, a todo empeño en pro de la cultura y la libertad, desde los remotos días de las emigraciones francesas de comienzos del siglo XIX, que al mismo tiempo que la renovación agrícola, industrial y mercantil nos trajeron, con sus logias, los primeros destellos de la revolución de las ideas, que­dando de ello imborrable recuerdo y testimonio en los nombres de las calles habaneras de Amistad, Concordia y Virtudes, como ha hecho resaltar Roger Fernández Callejas en trabajo que pre­sentó al Primer Congreso Nacional de Historia.


EMILIO ROIG DE LEUCHSENRING

De una de esas logias - El Templo de las Virtudes Teolo­gales - brota la primera conspiración libertadora, en 1810, iniciada por los patriotas masones Román de la Luz, Luís F, Basabe y Joaquín Infante, y es este último el autor de la pri­mera constitución política proyectada para la República de Cuba según expusimos en el capítulo 4.

Muy pocos años antes, en 1790, llegaba a La Habana a hacerse cargo de la capitanía general de la Isla, don Luís de las Casas y Arangorri. El que habría de ser el mejor gobernante de Cuba colonial, el propulsor de nuestra cultura, amigo y pro­tector do los cubano eminentes de la época, que secundaron unas veces y orientaron otras los proyectos de buen gobierno y sana administración, de fomento de la educación y la cultura desenvueltos por Las Casas durante los seis años y cinco meses que duró su gobierno. Masón era éste que José Agustín Caba­llero calificó muy justamente de "padre de la patria".
El primer periódico literario, la primera biblioteca pública, la creación de la Sociedad Económica de Amigos del País, y de la Casa de Beneficencia, la supresión de aniquiladoras trabas comerciales, fue la obra de este benemérito masón. De ahí arran­có nuestro ascenso de colonia a nación. La Sociedad Económica se convirtió en la rectora del progreso y la cultura de Cuba, como lo era en España y en otras tierras americanas, Y el padre de las Sociedades Económicas españolas, creadas por el iluminismo, fue el gran masón Pedro Rodríguez y Campomanes.
Y todos estos incalculables beneficios materiales y culturales, Cuba pudo recibirlos gracias a la política progresista de los ministros liberales - y masones - de Carlos III.
La masonería funda y sostiene escuelas, asilos y bibliotecas, iniciando o interviniendo en toda manifestación cultural y bené­fica sobresaliente que se registra durante los tiempos coloniales.
Todos los reformadores y libertadores de América encontra­ron en las logias masónicas refugio, amparo, calor y ayuda para fraguar y desenvolver sus ideas y propósitos progresistas e independentistas, y a las logias masónicas se afiliaron; y la maso­nería cuenta por ello entre sus hijos más insignes a Washington y a Bolívar, a Juárez y a Martí, porque está ligada estrecha­mente a todos los movimiento liberales e independentistas de América.

LA GUERRA LIBERTADORA CUBANA DE LOS TREINTA AÑOS
En lo que a los Estados Unidos se refiere, además de Wash­ington fueron masones casi todos los grandes fundadores de la Unión: el general Joseph Warren, Benjamín Franklin, James Otis, el defensor de los "sagrados derechos del hombre-"; Samuel Adams, Alexander Hamilton. Patric Henry, el "orador de la revolución"; John Marshall, el "buen juez" y muchos de los generales que acompañaron a Washington en la guerra de inde­pendencia y con los cuales éste celebraba, entre batalla y batalla, una sesión, corriéndose la cadena y notando los eslabones rotos en cada caso por aquellos que habían pasado a esmaltar con sus nombres el martirologio libertador. De los 56 constituyentitas de Filadelfia, 53 eran maestros masones. Quiere esto decir que la independencia de las colonias inglesas de América se realizó y la nueva federación de Estados Unidos del Nuevo Mundo se fundó y consolidó por masones.

En Cuba ya vimos que fueron francmasones Román de la Luz, Luís F. Basabe y Joaquín Infante, directores de la inicial manifestación cubana separatista.
Masónicas fueron, posteriormente, las conspiraciones de los Soles y Rayos de Bolívar y de la Gran Legión del Águila Negra en las que se descubre la decisiva participación de la primera Gran Logia regular cubana, la Gran Logia Española del Rilo de York.
Masón fue Narciso López. En logias masónicas se fragua­ron otros muchos empeños separatistas.
Y de las mismas brotan, se planean y estallan los dos gran­des movimientos libertadores de, 1868 y 1895.
La masonería cuenta en su cuadro de honor millares de hé­roes y mártires de estas dos epopeyas libertadoras, oscuros y olvidados muchos de ellos, gloriosamente refulgentes, por los siglos de los siglos, en el cielo de Cuba, otros, cuyos nombres excelsos no necesitan adjetivos porque sus hazañas imperece­deras, viven grabadas en todo corazón cubano: Carlos Manuel de Céspedes, Francisco Vicente Aguilera, Perucho Figueredo, Ignacio Agramonte, Salvador Cisneros Betancourt, Máximo Gómez. Antonio Maceo, Calixto García y José Martí.
Culminación esplendorosa han alcanzado los eminentes servicios prestados por la masonería a la causa de la libertad y la cultura cubanas.

EMILIO ROIG DE LEUCHSENRING

Cuando el insigne venezolano Narciso López, protomártir de nuestra independencia, se dispone, a mediados del año 1849, en unión de Miguel Teurbe Tolón y Cirilo Villaverde, a dar a la causa de Cuba Libre una bandera que concretara los propósitos e ideales revolucionarios cubanos, coloca sobre tres fran­jas azules y dos blancas, un triángulo masónico que en mi centro ostenta una estrella de cinco puntas no menos simbólica, sellan­do así, entonces y para el futuro, la intima unión siempre exis­tente entre los defensores de la libertad e independencia de Cuba y la masonería.
Ondeada primeramente en Nueva York y en Nueva Orleans del 11 y 24 de mayo de 1850 y el 19 del mismo mes y año en suelo cubano - Cárdenas - ; adoptada por la Asamblea Cons­tituyente de Guáimaro el 11 abril de 1869, fue desde; enton­ces 1a bandera única de la Revolución, consagrándola definiti­vamente la Constitución de 1901 como bandera de la República.
Mientras exista en nuestra bandera, símbolo de la Revolu­ción y de la República, con el rojo, el blanco y el azul, el tricolor de la libertad, ese triángulo equilátero con su estrella solitaria de cinco puntas, Cuba estará proclamando - desde los mástiles de sus fortalezas y edificios oficiales, las palos de sus barcos de guerra y mercantes, por su ejército, su marina y su aviación, en las escuelas y en los hogares, en sus embajadas, legaciones y consulados, en tierra patria y en suelos extraños - , que por la masonería surgió a la vida republicana y que en la masonería ha de tener la República en todo tiempo, el más indestructible baluarte de la libertad y la independencia, de la cultura y si progreso, del laicismo y la igualdad racial, de la democracia y la fraternidad social, de la soberanía nacional y de1 respeto inter­nacional, de la dignidad plena del hombre.
Teniendo en cuenta todos estos fundamentos históricos, en el Primer Congreso Nacional de Historia, celebrado en La Ha­bana el año 1942, recomendamos, en unión de nuestros compa­ñeros Roger Fernández Callejas, Leonardo T. Mármol, Enrique Gay-Calbó y Jenaro Artiles, se adoptaran los siguientes acuer­dos, que fueron aprobados, por unanimidad y han recibido el respaldo y sanción populares de numerosos Ayuntamientos de la República, y que aparecen perpetuados en sendas tarjas colocadas en el edificio de la Gran Logia de Cuba y de las Logias locales:


LA GUERRA LIBERTADORA CUBANA DE LOS TREINTA AÑOS
Primero: El Primer Congreso Nacional de Historia proclama que la masonería cubana ha sido en todos los tiempos, desde su fundación, la institución que más elementos, ha aportado a la independencia, la libertad, la cultura y el progreso de Cuba, tanto desde el punto de vista ideológico, como por el ejemplo de sacrificio, heroísmo y perseverancia ofrecido por sus afiliados, para dar a Cuba una vida de decoro humano, de igualdad y fraternidad social y un régimen de sana democracia.
Segundo: El Primer Congreso Nacional de Historia se dirigirá a la Gran Logia de la Isla de Cuba, organismo supremo de la masonería actual en nuestra República, dándole cuenta de este acuerdo, y pidiéndole que designe beneméritas de la masonería cubana a la logia El Templo de las Virtudes Teologales y a la Gran Logia Española del Rito de York, y que perpetúe sus nombres en la forma que estime oportuno, por haber sido los primeros organismos masónicos cubanos que trabajaron en nuestra patria…)
“Al ciudadano le corresponde la función de evitar que el gobierno caiga en el error”-Robert H. Jackson, Juez Adjunto de la corte Suprema de los EE.UU. American Communications Association vs. Douds, 1950.
Hay en el Polo Sur un monumento erigido en memoria del expedicionario Ingles Scott. En ese monumento se ha esculpido un verso de Lord Tennyson, que reza así: “ Luchar y Buscar, encontrar y no rendirse!” -la emancipación.
Compartimos la esperanza de que dentro de medio siglo, cuando nuestros hijos y nietos miren hacia atrás a los esfuerzos de nuestros tiempos, digan que hemos actuado con decisión, que hemos combinado la compasión con la determinación, -que amamos la justicia-, que pasamos la prueba de la libertad y que les legamos un hemisferio rico en logros, y unido en la construcción de un futuro”—Madeleine Albright, Ex -Secretaria de Estado de los Estados Unidos.

GESTOR CULTURAL
INDEPENDIENTE

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