martes, 1 de marzo de 2011

Más allá de la inflexibilidad.

Más allá de la inflexibilidad

Un anciano de avanzada edad esta tirado en el suelo bien vestido, su bastón yace a un lado al igual que una modesta y criolla jaba, al parecer para mandados.
Respira, pero esta inmóvil y no responde al llamado de una señora que como yo nos acercamos para dar algún tipo de ayuda al longevo padre, abuelo, tío o simplemente humano que esta tirado al suelo.
Los transeúntes que suben Calle J (Jota), arriba hacia 23 y Calle J, abajo hacia 21, al costado del restaurante 7 Mares, miran y murmuran, hacen muecas, gesticulan, fruncen el seño y siguen. Las batas blancas que también deambulan por el lugar, insensibles con el paciente que tienen ante sí, no los sensibilizan y no son capaces de doblar sus piernas si quiera, para tomarle el pulso. Una doctora sube precipitadamente en un P5 que para, en el ya, acostumbrado lugar para dejar pasajeros y recoger a otros, pero el anciano no es recogido ni atendido por nadie, no es motivo de interés de aquellos que le vieron primero o quizás, cuando se tumbo al suelo.
No cuenta para los cinco vestidos de médicos que pasaron con credencial del Instituto de Gastroenterología y del Calixto García, ni mucho menos para la doctora que antes que se le pudiera pedir ayuda, casi se accidenta contra la guagua para no verse envuelta en el llamativo caso del viejo tirado en el piso. Lógico es cubano, no venezolano, ecuatoriano, boliviano y quien sabe de que otro país…
Me dirijo al parqueo de la Agencia de Información Nacional (AIN) de donde salieron dos vehículos y sus pasajeros mujeres y hombres miraron; pero el lógico, esto no es noticia, ni interés de una Mesa Redonda o una reflexión del otro viejo que no corre con la misma suerte que este, que en el piso esta como representante de lo que significa y representa, el pueblo de Cuba. No es Gran Bretaña, Estados Unidos, España, Hungría u otro país de la mira de interés de estos, donde la des humanidad hay que estarla señalándola constantemente y de donde se pude escribir para tapar los sucesos que como este abundan con frecuencia acá en Cuba.
Pregunto por si hay teléfono al custodio que de turno en este día martes 15 de febrero, 1:30 p.m de la tarde (aproximadamente), para llamar al SIUM de la potencia médica o a la policía del programa de TV policíaco, “Día y noche”. El moreno de avanzada edad y vestido de uniforme responde a mi solicitud, deductivamente y con tono afirmativo.
-“¡Ah!, ese seguro está borracho”.
-“No creo sea el caso, -le respondo, esta limpio, normalmente vestido y no creo este borracho”.
Al decirle que de existir una complicación frente a su puesto de trabajo, el sería una de las personas al que le pedirían testimonio, decidió comprobar por sí mismo el caso.
A lo que varias personas más se sumaron para dar opiniones tales como: -“¿para que la familia los deja salir en ese estado?”, “con esa edad es un problema salir a la calle”, y bueno, todo lo que le vino en ganas a los que hablaban y asentían con gestos; incluso, oficiales que en carros pasaban y miraban cuando la roja del semáforo caía, donde muchos viraban la cara para evitar llevar una complicación en su carro, o hacían señas que doblaban en 23.
Poco después, el viejo cubano que tirado en el suelo de una acera cubana, que ha saber, cuantas veces en su larga vida a pisado y a pasado por ese lugar, y ha saber si tiene familia como muchos especulaban o si quería llegar al hospital y estaba solo en su casa por sus familiares estar fuera de la casa; era recogido por el carro de patrullas # 465 grupo C y conducido en dirección al Calixto García, los policías, abrieron el maletero se lavaron las manos, luego de haber sentado al anciano en el asiento trasero del auto policial.
La experiencia de hoy me sugirió un análisis reflexivo, muy acorde a lo sembrado durante 52 años de experiencia.

“El humano, hombre de nuestros días, pasa por delante de la vejez y la desprecia, por no haber aún llegado a ella; Dios bendiga la experiencia que la vida da, a quien pueda llegar a ella cultivando la filantropía que no es más que otra cosa, que el amor a la humanidad”.
Julián Antonio Gallardo Arbella_15 de febrero de 20011.

Autor: Julián Antonio Gallardo Arbella, juliangallardo.1962@yahoo.com
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