martes, 9 de marzo de 2010

Pánfilo y la tribuna de opinión Intangible.

Pánfilo y la tribuna de opinión “Intangible”.

El entierro del disidente político cubano Orlando Zapata Tamayo se llevo a cabo en la mañana de este jueves en su pueblo natal de Banes, en la provincia de Holguín, en medio de un fuerte dispositivo de seguridad.
Orlando Zapata murió el martes 23 de febrero, tras 86 días en huelga de hambre.
El presidente cubano, Raúl Castro, lamento el miércoles la muerte del disidente de 42 años de edad.
Sin embargo, Reina Tamayo, la madre del Albañil que llevaba más de 7 años en prisión por desacato y otros cargos, señalo a la BBC. Mundo que no aceptaba las disculpas del líder cubano.
¿Qué significado tiene para usted la muerte de su hijo?
Orlando Zapata Tamayo, un luchador pacifico de los derechos humanos que nunca claudico hasta su último momento. Murió de frente, no murió de rodilla.

Todos los seres humanos necesitamos un fundamento: un cimiento en el que apoyar el edificio de nuestra existencia, una razón que nos afiance, un principio de origen para nuestro sistema de creencias.
La “aptitud” para comunicarse con otros lugares (estándares), en donde pudiera encontrar lo que le faltaba en el suyo, inquietó siempre a las personas.
La ausencia de contacto con alguien o algo resultaba insufrible. Al fin y al cabo, el hombre es un animal gregario; puede que le guste paciar a solas, pero odia quedarse solo en sus “opiniones”, según reza un anónimo del siglo xvII.
Para discernir el hombre necesita estar en sociedad, quiere decir que ha vivido siempre en compañía de otros seres de la misma especie. En efecto por su naturaleza orgánica, tanto por su naturaleza psíquica, el hombre es, como aseguraron los antiguos, un animal social y político.

Hasta el siglo xvIII los fundamentos sobre los que las sociedades habían construidos sus proyectos habían sido de índole mágica, mítica o religiosa. El racionalismo cree que tales fundamentos son infundados, y coloca la razón como único fundamento fundado.
Ya interpretemos el fracaso del proyecto emancipador (negligente) de la modernidad (Socialista) en términos absolutos o relativos, esenciales o accidentales, habremos de reconocer que el uso que se hizo de esa razón técnica e instrumental fue brutalmente infundado.
Puesto en crisis el fundamento de la razón, se habré bajo nuestros pies el mas terrible vació. Es la caída preconizada por el nihilismo: nada nos sustentan.
Caminamos sobre el vació. Lo terrible que tales proposiciones que sustenta la afirmación de la nada pasan ha convertirse en fundamento, y fundamento que puede ser un profundamente arbitrario.

Todos entendemos que el fundamentalismo es el conjunto de creencias y comportamientos que derivan del convencimiento de que el único fundamento posible para la construcción del hombre y de la sociedad es nuestro propio dogma. Todos los demás son falsos. Ello nos exige imponerlos a los demás, sea por la vía del convencimiento proselitista o la fuerza. El bien que se deriva de ello es—se supone— superior a todos los males que pueda causar.
El fundamentalismo nos lleva, inmediatamente, a la consideración de otras actitudes y comportamientos asociados: dogmatismo, sectarismo, integrismo, intolerancia…

Inmediatamente caemos en una dinámica de principios contrapuestos: el mantenimiento integral de la doctrina y la segregación sectaria del grupo. Integrismo es la “actitud de ciertos sectores religioso, ideológicos, partidarios de la intangibilidad de la doctrina tradicional”. La doctrina debe ser suscrita en su integridad y su valor por encima de tiempos, lugares y circunstancias, explica que deba ser defendida en toda su “verdad” (dogmatismos), “integridad” e “inalterabilidad” (integrismo). Es un caso interesante de “anclaje” o absolutizasion de un sistema interpretativo a un contexto u horizonte vital determinado, sin tener en cuenta que, en la experiencia humana, incluso las verdades “inmutables” mutan con el decurso del tiempo.

Sectario es el “secuaz, fanático e intransigente de un partido o de una idea”, y fanático quien “defiende con tenacidad desmedida y apasionamiento creencia u opiniones, sobre todo religiosa o políticas”.
Sectarismo y fanatismo son ya factores que vemos con claridad en el comportamiento rasista, que a veces, en el colmo de la impudicia, se intenta justificar “científicamente”.

El telón de fondo de nuestro espectáculo es el de la tolerancia, entendida como “respeto o consideración hacia las opiniones practicas de los demás, auque sean diferentes a las nuestras”. Podríamos subrayar: sobre todo, si son diferentes a las nuestras. Incluso cuando nos causan molestias o incomodidad. No es preciso ser tolerante con quienes compartimos nuestras opciones vitales; ni si quiera con quienes no nos incomodan. La tolerancia exige, hasta cierto punto, la aceptación de una cierta incomodidad, porque por encima de ella somos capaces sobre poner valores más importantes.
Dos componentes que aparecen como fundamentales en el ejercicio de la tolerancia: a) el respeto, la apertura a la alteridad, a la otredad, como radical antropológico y b) poder soportar la diferencia e incluso las incomodidades y el cuestionamiento de nuestra certezas. Ambos componentes pueden potenciarse, cultivarse, reforzarse socialmente o, por el contrario, debilitarse.
Es evidente que el ejercicio de la tolerancia exige un conjunto de condiciones, sin las cuales deviene en imposible.

Ser tolerantes supone tener seguridad suficiente en uno mismo y en las propias creencias como para poder soportar el cuestionamiento por parte de las que nos son ajenas. Las sociedades tolerantes exigen condiciones económicas y sociales a partir de las cuales no sea posible ver al otro como una amenaza, si no como un complemento.

La crisis científica, política, ideológica y de comprensión de la situación que párese definir el mundo contemporáneo, ha dejado, en apariencia, un considerable “vació” en el territorio del pensamiento critico. Allí donde hace apenas tres décadas emergía un proyecto de cambio social y una voluntad clara de intervención se inscribe hoy la “desorientación y la improvisación”.

“Al ciudadano le corresponde la función de evitar que el gobierno caiga en el error”-Robert H. Jackson, Juez Adjunto de la corte Suprema de los EE.UU. American Communications Association vs. Douds, 1950.

GESTOR CULTURAL
INDEPENDIENTE
Residencia del autor:
San francisco # 121 e/ San Lázaro y Buenaventura, Lawton, Ciudad Habana, Cuba.
Teléfono: 698-0247, 699-4546
Faifenazco.discernimiento.jorg@gmail.com
www.dicernimientohumana.blogspot.com

No hay comentarios: